El Cantar de los Animales
El cantar de los animales narra la ilusión del señor y la señora Zarigüeya ante la llegada de sus crías. Mientras mamá teje, arrulla y cocina, y papá repara la madriguera, descubren que la crianza trae desafíos inesperados: organizar las tareas del hogar, enfrentar dilemas cotidianos y aprender a trabajar en conjunto. Un día, mamá Zarigüeya desaparece sin previo aviso y papá sale en busca de consejos de sus vecinos: la cocodrila que, aunque parece ruda, le enseña el cuidado protector; el armadillo lo llena de alegría, festejo y paciencia para sostener el hogar; las hormigas le muestran que todo se logra mejor trabajando en equipo; y una pareja de enamorados alcaravanes le cuentan que el amor y la unión de pareja dan ánimo y fuerza para la crianza. Esta canción presenta, uno a uno, a los personajes que darán vida a la historia del manglar.
-- Letra --
Hay un nuevo acontecimiento,
aquí mismo en el manglar.
Mamá y papá zarigüeyas,
pronto van a ser papás.
Por ser la primera vez,
no saben dónde empezar.
Vamos todos a ayudarlos,
¡la vida va a comenzar!
—¡Ten cuidado, se acerca la cocodrila! ¡No pares o respires que te va a comer! ¡Corran por sus vidaaaaas!
Yo soy feroz y guerrera,
tú me temes al pasar.
Soy veloz y soy certera,
a la hora de cazar.
No te pases por mi casa,
cuando yo quiera almorzar.
Pero… ¡las apariencias engañan!
Te lo voy a demostrar…
Cuido el nido de mis huevos,
que no se vaya a inundar,
que queden bien escondidos
y no los vayan a encontrar.
Me mantengo vigilante,
no los puedo abandonar
y cuando nacen mis hijitos,
yo los tengo que ayudar.
Les ayudo con el huevo,
si se llegan a atorar,
uso dientes y colmillos,
sin llegar a lastimar.
Después los pongo en mi boca
pa’ llevarlos a nadar,
y que sean independientes
y sus sueños mordisquear…
¡¡¡Ñaaaaam!!!
—¡Uff! Por fin se fue la cocodrila… ¡Nos salvamos! Y por ahí a escucho al compadre armadillo, tan alegre y fiestero como siempre. Vamos a ver qué versos nos traerá hoy…
Por tener casco y una coraza,
por tener casco y una coraza,
a mí me dicen El Armadillo.
Lo que no sabe toda la gente,
es que mi armadura, tallada y dura,
no son mis únicas fortalezas.
Puedo llegar a ser misterioso,
pues en las noches es que transito
y casi nadie ve mis destrezas.
Pero puedo oler de lejos,
tengo cuatrillizos,
hago madrigueras
libres de peligros.
Canto mis canciones
y cuido a los niños,
mientras les enseño
mis versos bonitos.
—Hormigas, ¡marchen yaaaaa! ¡ARRRRRR!, se escucha al soldado hormiga.
Zipiti zapete, zipiti zap,
todos ayudan chan con chan.
Dombe candombe dombe bembé,
tumba catumba retumba bembé.
Zipiti zapete, zipiti zap,
todos ayudan chan con chan.
Dombe candombe dombe bembé,
tumba catumba retumba bembé.
—¡Iltiiiiiii! ¡¿Is qui istidis ni sibin tribijir in iquipi?!, dice enojada la reina mayor.
—¿Pero qué dice esta hormiga?, dice papá Zarigüeyo. —Parece estar hablando en hormiguiñol y no entiendo nada. ¿Alguien por acá que me pueda ayudar a traducir?
—Claro que sí, responde otra hormiga, reconocida por ser gran políglota. —La reina lo que quiere decir es: ¨¡ALTOOOOO! ¡¿Es que ustedes no saben trabajar en equipo¨.
—¡Quinti ignirincií! ¡Pirfivir! I vir, ¡tidis in irdin!
—Y bueno, esta vez la reina quiere decir que hace un día hermoso que la hace feliz.
—¡Ni, ni, ni! Yi ni hi dichi isi, pir firvir. Mijir quintinimis il quimini. ¡Tidis quintindi yiiii! ¡Tidis i tribijir qui yi quiri ir i disquinsir!
—Hormigas, ¡marchen yaaaaa! ¡ARRRRRR!, !, repite enfático el líder de los soldados.
Zipiti zapete, zipiti zap,
todos ayudan chan con chan.
Dombe candombe dombe bembé,
tumba catumba retumba bembé.
Zipiti zapete, zipiti zap,
todos ayudan chan con chan.
Dombe candombe dombe bembé,
tumba catumba retumba bembé.
—¡Ay, el amor! Nunca habrá nada estos dos alcaravanes enamorados…
Para mí todo es bonito
cuando escucho tu canción.
Tú te acercas, me sonrojo,
y la vida es de color.
Somos dos alcaravanes,
con el poder de la voz,
y criamos a los hijos
con coraje y con amor.
Pero si hay algún peligro,
somos fieras defensoras,
vamos de aves zancudinas
a ruidosas cazadoras.
Ca ca ca ca cacacaca….
— Ca ca ca calma, ¡Por favor! ¡Pero qué ruido estruendoso! Mejor escuchemos esta historia…
Y ahora que estamos atentos,
vamos todos a escuchar,
esta historia zarigüeya,
que pronto va a comenzar.
Que repiquen los tambores
y que haya festividad,
porque esta entonada historia,
va a empezar en el manglar,
en el manglar,
en el manglar,
en el manglar…
Textos, producción y dirección general: María del Sol Peralta. Producción musical: Luis Felipe Aljure. Arreglos y dirección musical: Luis Felipe Aljure. Ilustraciones: Paula Bossio Coproducción de baterías: Leonel Alexander Merchán.
